31 mar 2026
El Trionic Walker parece ofrecer una nueva vida. ¿Puede ser realmente cierto?
Tras una vida de aventuras y movimiento constante, Richard tuvo que ver cómo su cuerpo empezaba a fallar. Ahora, a los 82 años, se le presenta una oportunidad inesperada de cambio, pero ¿se atreve a creer en ella?
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Cuéntenos un poco más sobre usted y lo que ha hecho
He sido profesor en internados toda mi vida, compartiendo mi entusiasmo por las actividades al aire libre. En 1971 dirigí una expedición a Islandia. En 1982 un grupo de 23 personas pedaleó de Miami a Ottawa, y en 1986, 26 chicos de 13 años, entre ellos un futuro embajador estadounidense, recorrieron en bicicleta el trayecto de Land's End a John O'Groats. Al compartir así mis aficiones, pude ofrecer a los jóvenes la confianza en sí mismos que dan los retos físicos.
Ya jubilado, pude recorrer el Camino en bicicleta, descubrir Nueva Zelanda y pedalear por Rajastán, Kerala, Tailandia y Laos. Experiencias alucinantes.
Pero todo esto acabó teniendo un coste físico. A los 82 años desarrollé una grave enfermedad reumática y osteoporosis. Me desgastó la base de la columna y la cifosis deformó mi figura. Me volví propenso a nuevas fracturas. Mi amor por el ejercicio físico parecía quedar limitado a la ayuda de una silla especial.
¿Por qué se puso en contacto con Trionic?
Por pura casualidad me topé con un anuncio de Trionic en la revista The Oldie. Solo apareció esa vez, y a menudo pienso en la suerte que tuve de recortarlo y darle vueltas. Sí, era caro, pero el Walker parecía ofrecer una nueva vida. ¿Podía ser realmente cierto? Sabía que nunca volvería a caminar con naturalidad, pero resultó ser la mejor inversión que podría haber hecho. Me permitió salir. Pude ejercitar mis extremidades. Pude recuperar la salud. Pude relacionarme con otras personas y observar la fauna y el mundo que me rodea. Menudo cambio supuso el Trionic Walker. Me permitió aliviar con seguridad la base de la columna, el origen de mi dolor, y me ofreció un apoyo seguro y cómodo cada vez que necesitaba descansar.
¿Qué ha podido hacer con su Trionic que al principio no creía posible?
En 1998 fundé una organización benéfica que ayuda a personas necesitadas. Todos somos voluntarios y aportamos experiencia muy diversa. Trágicamente, en julio de 2024 mi tesorero honorario supo que le habían diagnosticado una enfermedad de la motoneurona (MND), que no tiene cura. Conocía a Jonathan desde hacía 35 años y, como pueden imaginar, deseaba desesperadamente hacer algo que pudiera ayudarle a él, a su familia y a sus amigos ante el rápido deterioro que le esperaba.
La confianza que tenía en mi Trionic Walker me dio la idea de organizar una caminata solidaria durante el invierno en el Lake District, un reto físico que, irónicamente, me hizo estar más sano.
Con mi caminata solidaria me propuse recorrer 100 millas (unos 160 km) durante el invierno, con una media de unas 2 millas al día, con la ayuda de mi Trionic Walker; sus neumáticos de aire se desenvuelven bien en terreno irregular y con mal tiempo.
Empecé el 17 de octubre y hoy, ya en febrero, he recorrido 167,3 millas. Espero llegar a 200 cuando termine, el 28 de febrero. Hasta ahora he recaudado un total de 4633 libras, incluido el Gift Aid (aún no reclamado a HMRC). Todo se dona a la MND Association.
¿Cuál es su próximo objetivo con su Trionic?
A finales de noviembre, un periódico local publicó un artículo sobre mis planes de caminata solidaria. Lo leyó una mujer que, solo una semana antes, había perdido trágicamente a su marido a causa de un cáncer agresivo. Ambos eran muy aficionados a la vida al aire libre y creían que el ejercicio podría ayudarle, así que compraron un Trionic Veloped, que él solo pudo usar unas pocas veces. Ella quiso que yo lo tuviera de inmediato y que lo usara en memoria de su marido. Como vivo en el Lake District, de abril a noviembre camino fuera de los caminos asfaltados, así que espero de verdad que el Veloped, con sus prestaciones todoterreno, amplíe mi alcance hasta las colinas bajas, siempre en agradecido recuerdo de David. Y gracias, Johan, por adaptarlo a mis necesidades.
